Transparencia
6:19 am, la matutina luna dibuja una discreta sonrisa en mi rostro, la
fresca mañana adorna mi despertar con intensas fragancias a tierra mojada y mi
té en mano anuncia que estoy lista para conquistar nuevas metas y recorrer
nuevos caminos.
Transcurre el día y los múltiples sonidos de la
ciudad llenan mis pasos en busca de mundos por descubrir, la tarde cubre mi
jornada con ideas que voy construyendo en mi interior y el cielo gris anuncia
la tormenta que está por venir.
Entrada la noche me preguntaron:
- ¿Nunca te sientes
triste?
A lo que respondí
con una impulsiva reacción:
- Claro que sí, hay
días en los que me siento triste por un pasado que ya no es presente, pero
trato de no pensar en ello.
Mientras daba
respuesta a la interrogante, sentí cómo mi rostro cambiaba poco a poco de
semblante, pues mi cabeza necesitaba dar argumentos sólidos para satisfacer la
curiosidad de la pregunta, pero mi corazón cedía a los recuerdos de un adiós.
La fresca y húmeda
noche me invitó a ir al “parque de mis eternos días”, compré café caliente para
saborear durante la caminata y mientras descendía del coche a mi lugar
favorito, deje atrás presiones y cansancio.
…¿Nunca te sientes
triste?, recordé…
Y para entonces la
pregunta ya había tocado las fibras más sensibles de mi ser.
… Sí, claro que
sí. Hay días en los que el silencio de mi habitación es testigo de las dudas
que agobian mi pensar, días en los que necesito desbordarme para vaciar mi alma
y otra vez comenzar. Hay momentos en los que inevitablemente te pienso,
momentos en los que quisiera llamarte y decirte lo mucho que te extraño, en los
que me gustaría volverte abrazar.
Aquella pregunta
tocó lo más profundo de mi alma, despertó emociones que hace tiempo no mostraba
y sensaciones descontroladas.
¿Que si nunca me siento triste?, sí,
claro que sí, pero consciente estoy que ahora este es mi momento.

Comentarios
Publicar un comentario